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Por qué los bebés hacen berrinches

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Por qué los bebés hacen berrinches

Revisión médica realizada por la pediatra y psicóloga perinatal Polina Kizino

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Sueño, alimentación y hitos en una sola app

Los berrinches no son malos comportamientos, sino que forman parte del crecimiento. Tu hijo está aprendiendo a expresar emociones, pero todavía tiene dificultades para controlarlas. Tu presencia tranquila, el apoyo y las rutinas pueden ayudar a ambos a atravesar esta etapa con mayor confianza.

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Lo más importante

Los berrinches son normales y temporales.

Entre los 12 y 18 meses, el niño empieza a tomar conciencia de su voluntad, pero aún no sabe cómo controlarla.

La inmadurez del cerebro, el cansancio y la falta de lenguaje influyen en su comportamiento.

Es fundamental que los padres permanezcan cerca, mantengan la calma y ayuden al niño a procesar sus emociones.

Por qué ocurren los berrinches

Las emociones se desarrollan más rápido que el autocontrol

Alrededor del primer año, los bebés atraviesan una etapa fundamental en su desarrollo emocional. Ya pueden sentir frustración, enojo o dolor, pero aún no saben regular estas emociones.

Un berrinche es una explosión emocional que el niño no puede controlar solo. Su cerebro (especialmente la corteza prefrontal) aún no está lo suficientemente maduro para “calmar” las emociones. El niño no entiende lo que le sucede y necesita el apoyo de un adulto para atravesar ese momento.

El niño comienza a verse como alguien separado

Un niño de un año empieza a sentir los límites entre sí mismo y los adultos (es decir, que él y los adultos no son una misma cosa). Surge el deseo de “yo solo”, lo que puede manifestarse como rebeldía:

  • se niega a sentarse en la silla
  • insiste en su propia manera de ponerse los calcetines
  • rechaza la comida si se la ofrecen en el momento “equivocado”

Está aprendiendo a controlar su cuerpo y sus decisiones y, al mismo tiempo, poniendo a prueba los reglas.

No puede expresar lo que quiere con palabras

La frustración muchas veces surge por una brecha en el lenguaje: el niño quiere comunicar algo importante, pero no puede.

Las lágrimas, los gritos o echarse al suelo no son manipulación: son respuestas al estrés por no ser comprendido.

Factores de riesgo: hambre, cansancio, sobreestimulación

Los berrinches suelen desencadenarse por una razón:

  • se saltó una siesta o una comida
  • hay demasiado ruido, demasiada luz o demasiada gente
  • cambios inesperados en la rutina

El bebé aún no puede adaptarse fácilmente a las condiciones cambiantes.

Cómo responder: apoyo, no castigo

  • Mantente cerca. La presencia física y el acompañamiento de un adulto tranquilo son el mejor remedio. Incluso si el niño te empuja, quédate cerca.
  • Pon en palabras lo que siente. Frases como “Te enojaste porque querías hacerlo tú” ayudan a que el niño se sienta comprendido y empiece a identificar sus emociones.
  • Quita los objetos peligrosos y ofrece un abrazo (si lo permite). Durante los berrinches intensos, el niño pierde contacto con la realidad. Protégelo de lesiones, no grites ni intentes razonar: deja que la emoción pase.

Cuida tu estado mental

Los berrinches pueden desbordar incluso al adulto más paciente. Si sientes que te supera,  toma un respiro:

  • haz 7 u 8 respiraciones profundas por la nariz, exhalando por la boca
  • cuenta lentamente hasta 10 o 20
  • nombra cosas que veas a tu alrededor: rojo, redondo, etc
  • haz 10 o 15 sentadillas o saltos
  • grita dentro de una almohada
💓

Recuerda: aunque alguien alrededor te mire con desaprobación, haga comentarios negativos o se moleste, trata de no tomarlo como algo personal. Cada persona tiene sus propias ideas sobre la crianza. Concéntrate en ti y en tu bebé, no en lo que piensan los demás.

Cómo ayudar a largo plazo

  • Mantén un ritmo diario constante predecible: la previsibilidad ayuda a los niños.
  • Para responder a los caprichos de tu bebé sin perder la paciencia, ofrece “opciones limitadas”: alternativas que a ti también te resulten igual de convenientes. Por ejemplo, “¿Vaso verde o azul?”
  • Permite que tu bebé haga algunas cosas por sí solo, aunque sea más lento o torpe. Planifica con más tiempo para no estresarte si el proceso tarda más de lo previsto.
  • Fomenta la independencia cuando sea posible, aunque implique desorden o tardanza.
  • Pero no te culpes si no siempre estás en tu mejor estado mental — es totalmente válido. En esos casos, cálmate tu primero y después ayuda a tu bebé.
  • Sé ejemplo de calma: los niños aprenden observándote. Si estás agotada, haz una pausa y cálmate primero.
  • Mantiene rituales repetitivos: la repetición genera sensación de seguridad.
  • Amplía el vocabulario con libros, juegos y canciones.

Escritos con cariño para ti

Nuestros artículos se basan en medicina basada en la evidencia y son revisados por pediatras. Sin embargo, no reemplazan una consulta con tu médico. Cada niño es único; si tienes alguna inquietud, consulta a un profesional de la salud.

  • Fox, N. A., & Calkins, S. D. (2003). The development of self-control of emotion: Intrinsic and extrinsic influences. Motivation and Emotion, 27(1), 7–26. https://doi.org/10.1023/A:1023622324898. Accessed 7 May 2025.
  • Gopnik, A. (2009). The Philosophical Baby: What Children’s Minds Tell Us About Truth, Love, and the Meaning of Life. Picador. ISBN-10: 0312429843.