Cómo pasa tu hijo a tener menos siestas
| Categoría | Sueño |
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A medida que el bebé crece, el número de siestas disminuye poco a poco. Puede permanecer despierto durante más tiempo, mientras que el sueño nocturno suele volverse más largo y predecible.
No es necesario apresurar este proceso. La edad puede ayudarte a entender cuándo podría empezar a cambiar el ritmo, pero es más importante observar al bebé y cómo se siente a lo largo del día.
Cuándo los bebés suelen pasar a menos siestas
El número de siestas suele disminuir gradualmente:
- alrededor de los 2–3 meses — de cinco siestas a cuatro;
- alrededor de los 4–6 meses — de cuatro siestas a tres;
- alrededor de los 7–9 meses — de tres siestas a dos;
- alrededor de los 13–18 meses — de dos siestas a una;
- alrededor de los 24–36 meses — abandono gradual de la siesta.
A los 2–3 meses, el ritmo de sueño todavía se está formando, por lo que el número de siestas puede cambiar con bastante frecuencia. Por ejemplo, un día el bebé puede necesitar cinco siestas y, al siguiente, cuatro.
Estos periodos son aproximados, no plazos estrictos. El ritmo de un niño puede cambiar antes, mientras que otro puede necesitar más tiempo.
Por qué disminuye el número de siestas
A medida que crece, el niño puede permanecer despierto durante más tiempo sin cansarse. Poco a poco, varias siestas cortas dan paso a un menor número de siestas más largas.
El sueño nocturno también cambia: normalmente se vuelve más largo y continuo. Por eso, el niño va necesitando menos periodos de sueño durante el día.
Cada niño vive este proceso a su propio ritmo. Una diferencia de varias semanas o incluso meses no suele significar que exista algún problema.
Cómo saber si el bebé está listo para la transición
La edad es solo una de las referencias. Es más importante observar cambios que se repiten durante varios días.
Por ejemplo, el bebé:
- tarda mucho en quedarse dormido a la hora habitual;
- se salta una de las siestas con frecuencia;
- permanece despierto durante más tiempo sin incomodidad;
- sigue activo y no parece demasiado cansado después de saltarse una siesta;
- empieza a dormirse más tarde por la noche después de una siesta tardía.
Si estos cambios continúan durante varios días, es posible que su ritmo habitual esté empezando a reorganizarse.
Saltarse una siesta una vez no significa necesariamente que sea hora de cambiar el horario. El sueño también puede verse afectado por nuevas experiencias, viajes, enfermedades, la dentición o simplemente por un día diferente.
No te apresures a eliminar una siesta
La transición suele producirse poco a poco. Durante un tiempo, pueden alternarse días con el número anterior y el nuevo de siestas, y eso es completamente normal.
Si el niño todavía se duerme con facilidad, se despierta de buen ánimo y se siente cómodo con su número habitual de siestas, no es necesario reducirlas de manera intencional.
Eliminar una siesta demasiado pronto puede provocar cansancio excesivo. Esto puede hacer que al bebé le cueste más dormirse por la noche, que se despierte más veces o que esté más irritable al final del día.
Cómo ayudar al bebé durante la transición
No es necesario cambiar toda la rutina de inmediato. Puedes hacer ajustes poco a poco:
- ampliar gradualmente el tiempo despierto entre las siestas;
- retrasar la hora de dormir entre 10 y 15 minutos si el niño no parece cansado;
- adelantar un poco el sueño nocturno los días en que hace menos siestas;
- dejar la posibilidad de una siesta corta adicional cuando sea necesario.
No es necesario hacer que el niño duerma durante un número exacto de minutos ni despertarlo siguiendo un temporizador. La duración de esa siesta adicional puede variar: observa cómo se siente el bebé y cómo se va desarrollando el día.
No te guíes solo por el reloj, sino también por el estado del niño. Si el bebé está activo y tranquilo, es probable que el nuevo ritmo le esté funcionando bien. Si está irritable con frecuencia, le cuesta permanecer despierto y se cansa rápidamente, tal vez la transición esté avanzando demasiado rápido.
Por qué la aplicación pregunta cuántas siestas hace el niño
Durante la transición, los niños de la misma edad pueden dormir de maneras diferentes. Por ejemplo, un bebé puede haber pasado ya a dos siestas, mientras que otro todavía se siente cómodo haciendo tres.
Por eso, la aplicación pregunta cuántas siestas hace actualmente tu hijo y utiliza esta información para calcular el horario de sueño.
Cuando notes que el bebé ha pasado a hacer menos siestas, actualiza el número en Configuración. La aplicación volverá a calcular el horario de acuerdo con el nuevo ritmo.
Evita comparar el ritmo de tu bebé con el de otros niños
Un niño puede pasar a dos siestas a los seis meses y medio, mientras que otro lo hace más cerca de los nueve meses. Ambas situaciones pueden ser normales.
Más importante que el número de siestas es observar el panorama general: si el bebé duerme lo suficiente, se siente cómodo mientras está despierto y no parece constantemente demasiado cansado.
Cuándo consultar al pediatra
Habla con el médico si el niño:
- parece inusualmente somnoliento la mayor parte del tiempo;
- casi no duerme durante el día y está claramente demasiado cansado;
- tiene dificultades para dormirse independientemente del horario;
- ronca con fuerza o presenta pausas en la respiración mientras duerme;
- presenta cambios en el sueño acompañados de cambios notables en su bienestar o desarrollo.
En la mayoría de los casos, la disminución del número de siestas es una parte natural del crecimiento. Pero si algo sobre el sueño o el estado de tu bebé te preocupa, conviene consultarlo con el pediatra.
La adaptación a un nuevo ritmo rara vez ocurre de un día para otro. Dale tiempo al bebé y guíate por cómo se siente, en lugar de intentar conseguir un horario perfecto.
Escritos con cariño para ti
Nuestros artículos se basan en medicina basada en la evidencia y son revisados por pediatras. Sin embargo, no reemplazan una consulta con tu médico. Cada niño es único; si tienes alguna inquietud, consulta a un profesional de la salud.
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